El Palacio de Festivales de Cannes, que en un mundo sin coronavirus debería haber inaugurado este martes la 73 edición de su certamen cinematográfico, ha cambiado su tradicional alfombra roja por un mensaje de agradecimiento a todo el personal sanitario.


La escalinata que da acceso a su sede, epicentro de la curiosidad de los turistas y de los primeros flashes de los fotógrafos, luce vacía de todo ornamento y el espacio en el que se suele colgar la imagen oficial del festival mostraba en cambio un gran «MERCI».

«GRACIAS a nuestros sanitarios, a todos aquellos que han garantizado el mantenimiento de las misiones esenciales y a todo el mundo por su civismo», apunta ese mensaje desplegado por iniciativa de la alcaldía local.

Si la pandemia no hubiera trastocado los planes, este hubiera sido el primer día de una edición prevista inicialmente hasta el 23 de mayo.

Las medidas impuestas por el Gobierno francés para frenar la expansión del coronavirus obligaron a posponer el festival en un primer momento y a contemplar nuevas opciones cuando vieron que tampoco podría celebrarse en verano, ya que los actos de más de 5.000 personas están vetados al menos hasta septiembre.

El delegado general del festival, Thierry Frémaux, avanzó el domingo que a estas alturas resulta complicado contemplar la posibilidad de que haya una edición física en 2020 y señaló que publicarán a principios de junio una lista de las películas que hubieran formado la selección oficial de la muestra.

Aunque no se difundirán bajo el formato habitual de Competición, Una Cierta Mirada y Fuera de competición y no habrá un jurado, esas cintas contarán en su futuro estreno con el apoyo de Cannes, que también ha previsto actos itinerantes en los próximos meses y colaboraciones con otros certámenes.

El único anuncio concreto que el festival había hecho hasta la fecha era el nombre del presidente del jurado, el cineasta estadounidense Spike Lee, que ha prometido ser «fiel» de cara a la edición del año que viene. EFE

 

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