La vida de un atleta de alto rendimiento pasa por varias pruebas, tanto dentro de los campos deportivos como fuera de ellos. Alguien que sabe de ellas es Camila Pirelli; la hepta atleta internacional paraguaya y referente del atletismo nacional, ha superado varias pruebas mostrando mucha “garra”, lo que la hizo merecedora del apodo “Pantera Guaraní”. Cami habló sobre su día a día antes de su entrenamiento en la pista del Comité Olímpico.


“A Estados Unidos viajé en noviembre con el objetivo de entrenar y mejorar deportivamente con la posibilidad de hacer un camino a Tokio, con el apoyo de la Secretaría Nacional de Deportes, el Comité Olímpico Paraguayo y la Federación Paraguaya de Atletismo”.

Un accidente automovilístico, lesiones y la pandemia la alejaron de las pistas. Camila integra la Elite Deportiva Paraguay y hoy vuelve a los entrenamientos mirando hacia adelante con la confianza en que las pruebas se superan y los sacrificios que hoy se hacen son por un bien mayor: la gente que nos rodea.

Con nuevas metodologías de entrenamiento y estrictos protocolos para la vuelta a las pistas de atletismo, la Pantera Guaraní solo piensa en su clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio para representar al país de la mejor manera y luego llegar a Asunción 2022 para dejar la presea dorada en casa.

Repatriada por Covid y varios cambios y duros procesos de adaptación.

“A mí me costó. Tuve accidentes, lesiones muy graves, y siempre supe sobrellevar eso y superarme después; me costó mucho adaptarme a un cambio de ambiente, de entrenador, de sistema de entrenamiento completo en los Estados Unidos y cuando me sentí cómoda, adaptada, vino lo del Covid. Entonces es como ¡No… no puede ser!. Y Ahí, tras consultar con el equipo multidisciplinario y con mi familia, decidí venir a Paraguay”, inicia comentando Pirelli.

“La Estaba entrenando súper bien allá; lo que eran las pruebas de saldo, que era una debilidad, estaba mejorando muchísimo. Y tuve que venir, tuve que hacer la cuarentena de 15 días y me costó porque yo quería ver a mi familia, a mis amigos. Eso costó bastante pero trataba de enfocarme en que el esfuerzo era para el país, no era solo yo”, prosigue.

“Entrenar en casa sirve, pero para nosotros no es lo mismo”

“Dejé de entrenar un mes por ahí; entrenaba en casa muy leve, con rutinas, pero llegado un tiempo ya me aburría y no quería hacer nada. Toda la semana era la misma cosa y yo venía de estar súper bien en Estados Unidos y estar a punto de hacer un heptatlón hasta que pasó todo esto”, explicó la atleta.

“Si bien las rutinas virtuales son una alternativa, aburre bastante al atleta y eso es algo con lo que los entrenadores luchan para ayudarnos: tener que hacer los entrenamientos más divertidos, más entretenidos. Era muy complicado pero ahora tenemos esta posibilidad de volver a entrenar y eso ayuda bastante. Aún con los protocolos sanitarios, es mucho mejor que entrenar en la casa”, comenta.

“Obviamente como atleta de atletismo hay mucha diferencia. Tener la máquina de correr en casa no es lo mismo que venir a la pista, se complica mucho. A mi entrenador estadounidense no le agrada la idea de que use mucho la máquina porque eso golpea mucho las rodillas. Otro entrenador que tengo prefería que nade o que haga bicicleta”, mencionó.

Tiempos de incertidumbre por el Covid

“Lo que sentí, lo que sentimos porque creo que muchos atletas me acompañarán en esto, es mucha incertidumbre porque no sabemos hacia dónde apuntar, no sabemos a qué competencia apuntar, qué tipo de entrenamiento. Generalmente cuando uno planifica uno mira de la competencia más importante para atrás. Este año pensábamos en los Juegos Olímpicos y en el primer heptatlón que iba ser en abril, en marzo yo tenía que estar compitiendo en Texas. Estaba todo planificado y de repente de un día para el otro todo cambió!”, reflexionó Camila.

“A Estados Unidos fui con el objetivo de entrenar y mejorar deportivamente. Conocí al entrenador en un viaje de bus en los Panamericanos de Lima. Ahí conversamos y pensamos en la posibilidad de hacer un camino a Tokio. Me planteó ir a entrenar donde él vive y viajé en noviembre con el apoyo de la Secretaría Nacional de Deportes, el Comité Olímpico Paraguayo y la Federación Paraguaya de Atletismo”, recordó sobre el inicio de esa travesía.

Sobre el trabajo desarrollado, la atleta puntualizó que “estuve hasta marzo cuando tuve que volver. Por el momento estamos haciendo entrenamiento virtual. Hacemos video llamadas y él ve lo que estoy haciendo dándome consejos. Si bien no es igual que si estuviera aquí, es mejor que estar haciéndolo sola”.

Superar pruebas y crecer.

Camila vivió en la piel al deporte desde muy pequeña. A los 6 años ya practicaba patinaje, natación y básquetbol, entre otras disciplinas. A decir de la pantera guaraní, la dinámica que supo manejar desde pequeña la ayudó a madurar deportivamente, tanto en lo mental como en lo físico.

“Yo vivía en Ayolas. Mamá era deportista y desde muy pequeños nos inculcó el deporte en nuestras vidas. Mi primer deporte fue el patinaje, pasé por la natación, el tenis, el básquetbol. Creo que eso me formó mentalmente para poder cambiar, no solo físicamente sino también en lo mental. Tener la madurez para saber que debía pasar de un deporte a otro, que era otra forma de pensar, eran otros los músculos que debía usar”, explica.

“Eso formó mucho lo que soy ahora. Lo de ponerme metas. Cuando tuve que decidir por un deporte, lo hice por el atletismo, pero así mismo elegí una prueba que tiene otra vez varias pruebas. Quienes me conocen desde pequeña me dicen “no pudiste haber elegido una algo más difícil”, pero si yo elegía una sola prueba del atletismo me iba aburrir muchísimo”, dice, sonriendo, la deportista paraguaya.

La pista de la libertad y la paz.

“Siento principalmente libertad. Tener este espacio súper grande para nosotros, más con los protocolos de distanciamiento. Esa sensación de sentarse acá es única. El primer día que vine solo tuve calentamientos, cuidando al cuerpo después de volver de un mes de no entrenar en pista”, expresó Camila, visiblemente contenta al pisar de nuevo la pista de atletismo en el Parque Olímpico Paraguayo donde se vuelve a sus entrenamientos.

“Volver acá, oler el aroma de la goma de la pista, sentir el vientito, saber que estás en la pista de atletismo aunque no hagas aún vayas u otro entrenamiento fuerte: a mí me dio mucha paz. El saber que podemos volver, teniendo en cuenta que no sabíamos cuándo sería, me devolvió la paz y la tranquilidad de saber que voy a poder hacer mi deporte”, añadió Pirelli.

Las metas siguen siendo las mismas.

“Después de todo lo que ya pasé. Creo que estoy bastante más madura. Ahora apuntamos a llegar a los Juegos Olímpicos y a los Juegos Asunción 2022 de la mejor forma. Soy consciente de que no soy la misma que 10 años atrás. Pero eso creo que ayuda, quizás no en lo físico pero si en lo mental. Tener más experiencias que las otras chicas en la pista ayuda. Hoy pensamos en llegar a los Juegos Olímpicos y a una medalla de oro en Asunción 2022”, sentencia.

“El mensaje más importante que puedo dar es que sean pacientes. También me tocó estar en el lado de los atletas que no pueden entrenar. También me tocó ser paciente con el tema de las lesiones así que de paciencia puedo darles cátedras bastante largas pero hay que pensar no solo en uno mismo. Pensar que estamos haciendo el sacrificio para que el Paraguay pueda seguir con las tasas bajas de infectados. No es solo por uno mismo que estamos luchando, Es por el bien de nuestra gente”, finalizó la Pantera.

Entrevista completa: https://youtu.be/oVgJ5imZ5O8

Texto, fotos y vídeo: Secretaría Nacional de Deportes, Dirección de Comunicación

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