Brasil superó este domingo los 500.000 casos confirmados de COVID-19 y quedó al borde de llegar a 30.000 muertos, lo cual reafirma que la pandemia sigue en expansión en el país, pese a que muchas ciudades se disponen a reabrir la actividad económica.


Según el boletín diario del Ministerio de Salud, este domingo fueron confirmados 16.409 casos nuevos, con lo que el total llega ahora a 514.849, en tanto que el número de muertos aumentó en 480, para situarse en 29.314.

El alza en el número de fallecimientos contrasta con los datos registrados entre el martes y el viernes pasados, período en que se mantuvo por encima del millar diario.

Sin embargo, los especialistas en salud afirman que los balances difundidos los fines de semana no llegan a contemplar todos los casos, pues hay una considerable reducción del personal responsable por el procesamiento de los datos sobre la pandemia.

Con esas estadísticas, Brasil se confirma como el segundo país del mundo en número de contagios, sólo por detrás de Estados Unidos, que suma 1.786.593.

Estados Unidos también es la nación con mayor cantidad de muertos (104.319), seguido por el Reino Unido (38.571) e Italia (33.415), en tanto que Brasil se sitúa en cuarto lugar, de acuerdo al recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins, que se ha convertido en una referencia global sobre el asunto.

A pesar de esa situación, a partir de mañana muchas regiones del país han confirmado que comenzarán a relajar las medidas adoptadas en los últimos dos meses para limitar la circulación de personas y frenar así el avance de la pandemia.

Entre ellas, figura el estado de Sao Paulo, el más poblado e industrializado del país, que avanza hacia una reapertura gradual de la actividad económica en diferentes escalas, según las regiones.

De todos modos, las autoridades locales han dicho que esa medida podría ser suspendida en caso de los contagios se disparen. EFE

Compartí: