Profesionales de la Cátedra y Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital de Clínicas, integrado por el Prof. Dr. Daniel Amarilla, acompañado de la Dra. Amelia Esteche y los Doctores Carlos Barboza y Aarón Meza, beneficiaron a un paciente de 24 años, que padecía osteosarcoma en el fémur, con el injerto de hueso en la rodilla o aloprótesis de rodilla, técnica aplicada por primera vez en el Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA.


La Dra. Amelia Esteche explicó que la enfermedad ya afectaba las articulaciones del paciente, quien se mantenía con ciclos de quimioterapia para controlar el tumor y llegar a la cirugía.

En la especialidad existen otras alternativas un poco más radicales de tratamiento para este tipo de afecciones; en otros tiempos un tumor maligno como el de nuestro paciente significaba una amputación para poder salvar la vida; otra opción podría ser una endoprótesis, que se realizan a medida pero tienen un alto costo; y la aloprótesis, con un reemplazo total de rodilla, posible gracias a que en el país se cuenta con banco de tejidos, y estima costos menores para su realización”, señaló la especialista.

La aloprótesis es una combinación de los aspectos beneficiosos del compuesto biológico, el injerto, y de la prótesis metálica. Está indicado en pacientes con afección articular, hombro, rodilla, cadera y en casos principalmente de tumores. El mismo es insertado en el lugar de donde es retirado el tumor.

La cirugía, que se desarrolló respetando todos los protocolos sanitarios de prevención contra el Covid-19, duró aproximadamente 3 horas; teniendo en cuenta que la misma se realiza en 2 tiempos, mientras el paciente es ingresado por personal de anestesia y enfermería, la prótesis se prepara en una mesa quirúrgica, optimizándose así los tiempos quirúrgicos.

En cuanto a costos, el paciente solo se encargó de los materiales que se colocaron y los insumos para la cirugía; el injerto, que en otros países como Estados Unidos o Italia se vende, y los procedimientos fueron exonerados por el nosocomio, considerado centro de referencia de trasplantes de órganos y tejidos.

Esta técnica ya fue utilizada para lograr la conservación del hombro de una paciente; en esta ocasión y con éxito, se procedió para mejorar la calidad de vida de un ciudadano de la ciudad de San Lorenzo.

Recuperación

La integración de un injerto cadavérico es de aproximadamente 9 meses; y durante ese tiempo el paciente podrá movilizar el miembro pero no caminar con el mismo; la recuperación incluye sesiones de fisioterapia para mantener óptima la funcionalidad”, explayó.

Cabe destacar que para la realización de esta innovadora cirugía existen factores para poder llevarla a cabo; primando la donación de tejidos de donante cadavérico y el procesamiento por parte de un Banco de Tejidos, quien provee del material para el injerto y posterior aplicación por parte de los profesionales, quienes se encuentran en constante formación para la retribución de tratamientos de innovadores y utilizados en todo el mundo.

 

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