Más de la mitad de la población de España podría entrar el lunes en la última etapa del plan de transición diseñado por el Gobierno para que todo el país recupere gradualmente la normalidad socioeconómica tras controlar la epidemia de COVID-19.


El Ministerio de Sanidad resolverá este viernes las peticiones de la mayoría de las regiones autónomas españolas de pasar completamente a la fase 3, cuya duración coincidirá, en principio, con el último plazo del estado de alarma nacional, que termina el 21 de junio próximo.

En esta fase, serán las autoridades autonómicas las que decidan cómo gestionan los últimos días de la crisis.

También el 8 de junio podrían pasar a la fase 2 la región de Madrid y la ciudad de Barcelona y su zona metropolitana, las más castigadas por la epidemia y las más rezagadas en la reanudación de actividades sociales y económicas por ese motivo, así como Castilla y León (centro-norte).

Parte del territorio de la región de Castilla-La Mancha (centro) pasaría a la fase 3 y el resto permanecerá en la 2, al igual que toda la Comunidad Valenciana (este) por «prudencia».

El Ministerio de Sanidad notificó el jueves cinco fallecidos más con coronavirus respecto al día anterior, con lo que el número total de defunciones llega a 27.133, mientras que los casos diagnosticados son 240.660.

El titular del departamento, el socialista Salvador Illa, asumió ayer la responsabilidad de los datos estadísticos de la pandemia, cuestionados por discordancias entre los que facilita Sanidad, que le son remitidos por las regiones, y los que éstas publican individualmente.

La OMS cifró ayer en 29.858 los fallecidos en España por la COVID-19.

Además, la segunda parte de un estudio nacional de seroprevalencia confirma que un 5,2 % de los habitantes han tenido contacto con el coronavirus, así que se está lejos de la inmunidad de grupo.

El luto oficial de diez días decretado por el Gobierno en memoria de las víctimas termina hoy, con un minuto de silencio institucional este mediodía. EFE

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