El Parque Nacional de Iguazú, que alberga las famosas cataratas del Iguazú en el lado brasileño y estaba cerrado desde el 18 de marzo como medida para frenar el avance de la epidemia del COVID-19, reabrió sus puertas este miércoles, pero con diferentes restricciones y límite de visitantes.


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La atracción turística que recibió un récord de dos millones de visitantes el año pasado reabre el 10 de junio con horario y público reducidos y con exigencias sanitarias que buscan impedir que se convierta en fuente de propagación del virus, informó en un comunicado el Grupo Cataratas, que opera la concesión.

La concesionaria de la que es considerada como una de las nuevas Maravillas Mundiales de la Naturaleza explicó que recibió permiso de todas las autoridades para volver a operar y que en su decisión tuvo en cuenta la baja incidencia del COVID-19 tanto en la ciudad de Foz do Iguazú como en Paraná, estado del sur de Brasil fronterizo con Paraguay y Argentina.

Pese a que Brasil es el segundo país del mundo en número de casos del nuevo coronavirus, con 707.412 contagios, y el tercero en número de muertes, con 37.134 víctimas, Paraná está en el último lugar entre los estados más afectados ya que tan sólo ha registrado 7.314 casos y 253 fallecimientos.

A partir del miércoles el parque abrirá tan sólo entre las 9.00 y las 16.00 horas para «ajustar el servicio de visita turística a las mejores prácticas de seguridad».

El parque limitará las visitas a 350 personas por hora (2.450 diarias) y tan sólo abrirá sus puertas a quien haya reservado la entrada con horario previamente por internet.

Además, el parque será sometido diariamente a un «minucioso trabajo de limpieza y desinfección de todo el circuito turístico»; ofrecerá alcohol en gel y tapetes sanitarios en todos los recorridos, y realizará un control individual de cada visitante en un retén a la entrada de la atracción, en el que medirá la temperatura de todos.

Su reapertura supone la de la primera gran atracción turística de Brasil en volver a funcionar en medio de la pandemia.

El turismo es uno de los sectores más golpeados por las medidas de distanciamiento social impuestas por los gobiernos regionales para frenar el avance del COVID-19 en un año en que Brasil ya espera una retracción económica del 6,25 %, la mayor en varias décadas.

El Parque Nacional de Iguazú, creado el 10 de enero de 1939 y que cuenta con un área de 169.695 hectáreas, es el segundo parque nacional más visitado de Brasil, solo por detrás del de Tijuca, en Río de Janeiro y conocido por albergar el famoso Cristo Redentor en su cerro del Corcovado.

El parque, visitado el año pasado por 2 millones de turistas de 174 diferentes nacionales, recibió en 1986 el título de la Unesco de Patrimonio Natural de la Humanidad y sus cataratas son consideradas una de las siete maravillas de la naturaleza del mundo.

El parque, que desde 1999 es regulado por un modelo público-privado y que en 2019 conmemoró 80 años de vida, cuenta con hoteles, restaurantes, servicios de transporte y tiendas de recuerdos. EFE

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