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El señor César Argüello comentó que hace cinco años viene denunciando a una cementera que se encuentra a cercanías de su domicilio. La misma aparentemente trabaja en la calle y esparce el polvo alrededor, lo cual Argüello afirmó que los dificulta respirar aire puro.


Agregó que hace cinco años hablaron por las buenas con los encargados de la cementera instando a que pongan un tinglado ya que la misma supuestamente opera en la vereda. Así también, Argüello sostuvo que a raíz del polvo una nieta suya ya presentó problemas respiratorios. “Nosotros estamos encerrados más que cualquier cuarentena todos los días por el polvo “.

“Esta comprobado que el polvo del cemento es tóxico y trabajan en la calle con su montacargas con el ruido. Quisimos hablar con los estamentos que debían de ser pero nunca nos hicieron caso. Está ubicado en Asunción”, indicó.

“Tengo tres nietos y en nombre de ellos estoy impotente, esta gente no para, todo el día el cemento, el ruido, la arena, los improperios y las amenazas. Tengo la Fiscalía de Derechos Humanos en frente y no me ayuda.  Hay otro vecino que me acompaña, sus padres tuvieron que alquilar otra casa porque ya no podían estar viviendo con el problema ambiental”, señaló.

Mencionó que decidió no acudir con la administración actual de la Municipalidad de Asunción ya que la anterior con Mario Ferreiro como jefe comunal habría cerrado el local, sin embargo las personas optaron por reabrir nuevamente.

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