Chile endureció las sanciones para quienes no respeten la cuarentena -con penas de hasta cinco años de cárcel-, en un intento desesperado por contener el avance de los contagios de coronavirus, que el pasado jueves superaron los 225.000 mientras se acerca a los 4.000 muertos.


A un mes de la imposición de la cuarentena general en Santiago, no se ha logrado disminuir la movilidad en esta ciudad, sobre todo en los sectores más poblados y más vulnerables de una capital donde viven siete de los 18 millones habitantes del país.

Las zonas con mayor densidad poblacional en la periferia, con mayor uso de la red de transporte público, así como también conjuntos de edificios altos con varios apartamentos por piso, conocidos popularmente como «guetos urbanos», se han convertido en foco de contagio en estas comunidades que albergan gran número de migrantes.

La cuarentena en Santiago no ha logrado disminuir más allá de 30% la movilidad, cuando los expertos señalan que para bajar el ritmo de los contagios la movilidad debe reducirse en al menos un 50%.

“Mientras mayor sea el nivel de cumplimiento de las cuarentenas, menor será la duración necesaria de las mismas y menor el grado de restricción de la libertad y alteración de la vida de las personas”, dijo el presidente Sebastián Piñera, al promulgar el jueves una ley que aumenta las sanciones a quienes no respeten el confinamiento obligatorio.

Fuente: Infobae

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