El Gobierno español prepara un plan de de prevención y respuesta frente a una segunda oleada de la COVID-19 porque el virus "sigue ahí y puede volver a golpearnos", advirtió este miércoles el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en el Congreso de los Diputados.


Foto ilustrativa.

Aunque la epidemia está prácticamente controlada en España, la autoridades siguen muy atentas a cualquier brote e insisten en las medidas de prevención, después que el domingo pasado terminara el estado de alarma, se permitiera ya circular libremente por todo el país y se reabrieran las fronteras con el espacio europeo de Schengen (con Portugal y otros países será el 1 de julio).

El Ministerio de Sanidad notificó hoy otros dos fallecidos con coronavirus, que elevan las defunciones de la última semana a 10 y 28.327 en total, según la estadística oficial, mientras fueron 196 los contagios de las últimas 24 horas, hasta sumar 247.086.

Una decena de brotes afectan a varias partes del país, distantes entre sí, como las provincias de Málaga (sur), Huesca y Lérida (noreste) y Valladolid (centro-norte), pero que las autoridades sanitarias regionales consideran controlados con rastreos de contactos y aislamientos selectivos.

El foco de contagio de Galicia (noroeste) se atribuye a una persona que regresó a esta región desde Brasil; y el de Murcia (sureste), a tres bolivianos residentes que llegaron al aeropuerto de Madrid el 3 de julio.

Es «técnicamente imposible que no existan contagios» cuando hay movilidad en toda España e internacional, pero los sistemas centinela funcionan, aseguró hoy el presidente de la región de Andalucía (sur), Juan Manuel Moreno.

Además, en la isla atlántica de Fuerteventura hay detectados 33 casos (entre ellos varios menores) de inmigrantes subsaharianos rescatados por Salvamento Marítimo de dos embarcaciones los días 14 y 18 de junio.

MEDIDAS EN AEROPUERTOS

Una de las preocupaciones es la entrada en el país de personas infectadas procedentes del extranjero, lo que se conoce como «casos importados».

Las autoridades regionales de Madrid denunciaron hoy las «deficiencias» del protocolo de seguridad que aplica el Gobierno español en los aeropuertos: toma de temperatura a la llegada de los viajeros, que deben rellenar un formulario de salud y someterse a una inspección visual.

El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, replicó que se pueden «incrementar» las medidas, si bien recordó que España está tomando en sus aeropuertos «las mismas que en toda Europa, nunca menos», en el marco de las directrices de la UE.

El denominado por el Gobierno «Plan de Preparación y Respuesta» propone criterios específicos para evaluar la transmisión de la enfermedad y las capacidades de la asistencia sanitaria y de salud pública, según niveles de riesgo bajo, medio o alto en cada zona territorial.

La evaluación del riesgo estará basada en indicadores de alerta temprana sobre incrementos de la transmisión de COVID-19, explicó el ministro Illa.

El plan incluirá también una reserva estratégica de materiales y medicamentos, de manera que se pueda afrontar una nueva oleada, si llega, «en las mejores condiciones posibles».

Precisamente, la falta de equipos de protección sanitaria para evitar contagios fue crítica cuando la epidemia avanzaba descontrolada en España, donde más de 52.000 profesionales se contagiaron y más de 60 murieron, según Sanidad. EFE

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