Seis ciudadanos británicos y estadounidenses que vivían y trabajaban en Singapur han visto revocados sus permisos de trabajo y expulsados permanentemente de la ciudad-estado por contravenir las normas de confinamiento para combatir la epidemia de COVID-19 al irse de copas.


Cuatro británicos fueron castigados por un tribunal el jueves a pagar 9.000 dólares singapurenses (5.700 euros o 6.400 dólares) por beber juntos en tres bares, sin respetar las medidas de distancia y sin usar mascarillas, el pasado 16 de mayo, hechos por los que el Ministerio de Mano de Obra revocó sus permisos de trabajo de forma permanente, según un comunicado del ministerio.

La fiscalía pidió en principio una condena de cárcel de al menos una semana para los acusados por saltarse la prohibición de reuniones que no sean de vital importancia.

«Los acusados sabían, pero no les importaba, que estaban violando la ley al irse de copas», señaló el vicefiscal general singapurense, Timotheus Koh, en declaraciones recogidas por el portal Channel News Asia, en las que añadió que los cuatro británicos «tenían buenos trabajos», sin especificar la naturaleza de los mismos.

Los otros dos extranjeros condenados este jueves a abandonar la ciudad-estado son un matrimonio estadounidense que se tomaron unas cervezas en la calle con un ciudadano austriaco cuando paseaba a su perro, también el pasado 16 de mayo, por lo que los tres tuvieron que pagar una multa de 8.000 dólares singapurenses (5.127 euros o 5.751 dólares).

«Además de tener sus permisos de trabajo revocados, a esos individuos les está permanentemente vedado trabajar en Singapur», señala el comunicado del Ministerio, que además informa de que entre el 1 de mayo y el 25 de junio ha cancelado un total de 140 permisos de trabajo a extranjeros, 98 de ellos de forma permanente, por saltarse las normas de confinamiento.

Singapur fue uno de los primeros países en detectar el nuevo coronavirus fuera de China, epicentro de la pandemia, y hasta el momento ha detectado 42.955 casos, la mayoría de ellos trabajadores no cualificados confinados en barracanes, y han fallecido un total de 26 personas. EFE

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