El aumento de mortalidad en Francia durante marzo y abril, los meses más graves de la crisis sanitaria por el coronavirus, fue mucho más pronunciado entre la población nacida en el extranjero, sobre todo los originarios de África y Asia.


En un informe publicado este martes, el Instituto Nacional de Estadística (INSEE) explica que el número de fallecimientos en esos dos meses fue globalmente un 25 % superior al que se había constatado en el mismo periodo de 2019 (129.000 respecto a 102.800).

Pero mientras la subida con respecto a un año antes fue del 22 % para los nacidos en Francia, el incremento fue del 48 % para los originarios del extranjero (que representaron un 15 % de las muertes), y con muchas diferencias según los países.

La subida llegó a ser del 54 % para los nacidos en los países del Magreb, del 114 % para los del resto de África y del 91 % para los nacidos en Asia.

El ascenso fue mucho más moderado para las personas originarias de España, Italia y Portugal (26 %), para los del resto de Europa (27 %) o para los de América y Oceanía (25 %).

Sobre las razones de esas diferencias, el INSEE lo vincula en primer lugar a las condiciones de vida de esas personas, en particular en términos de vivienda, de utilización del transporte público y de las profesiones que ejercen.

A ese respecto, precisa que las personas nacidas en África están entre las más expuestas a contaminarse por su trabajo, figuran entre las que se alojan en viviendas más pequeñas y se encuentran entre los que más utilizan los transportes públicos. EFE

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