Estados Unidos alcanzó este jueves la cifra de 3.108.141 casos confirmados de COVID-19 y la de 133.106 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.


Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del viernes) es de 61.790 contagios más que el miércoles y de 1.011 nuevas muertes.

La cifra de nuevos contagios marcó un nuevo récord al superar por tercera vez en pocos días los 60.000 arrastrada por los brotes en estados del sur y del oeste como Florida, Texas, California, Arizona y Georgia.

Nueva York, sin embargo, se mantiene todavía como el estado más golpeado en Estados Unidos por la pandemia con 399.513 casos confirmados y 32.283 fallecidos, una cifra solo por debajo de Brasil, el Reino Unido, Italia y México.

Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.247 personas.

A Nueva York le siguen la vecina Nueva Jersey con 15.448 muertos, Massachusetts con 8.268 e Illinois con 7.329.

Otros estados con un gran número de fallecidos son Pensilvania con 6.848, California con 6.749, Michigan con 6.271 o Connecticut, con 4.348.

En cuanto a contagios, California es el segundo estado solo por detrás de Nueva York con 298.338, Texas el tercero con 233.755 y Florida el cuarto con 232.718.

El balance provisional de fallecidos -133.106- ha superado ya la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y los 60.000 fallecidos, aunque en sus últimos cálculos auguró ya hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que Estados Unidos llegará al mes de octubre con unos 185.000 muertos. EFE

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