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Rocío Galiano, representante Nacional del UNFPA, habló en el marco del Día Mundial de la Población: Salud sexual y reproductiva y las vulnerabilidades de las mujeres y las niñas durante la pandemia. Según análisis durante este periodo, aumentó la violencia a mujeres, se redujeron las consultas sobre planificación familiar y también aumentaron las muertes maternas. 


Parte del informe refiere que la crisis de la COVID-19 ha tenido un impacto abrumador en las personas, las comunidades y las economías en el mundo entero. Pero no todas las personas han sido afectadas por igual. Las mujeres, que representan la proporción más grande del personal de salud que trabaja en la primera línea de respuesta, por ejemplo, tienen una exposición desproporcionada al coronavirus.

Las cadenas de suministro en el mundo entero están enfrentando desafíos, una situación que ha incidido en la disponibilidad de anticonceptivos y está aumentando el riesgo de embarazos no planeados. A medida que los países imponen periodos de confinamiento y los sistemas de salud luchan por satisfacer la demanda de atención, los servicios de salud sexual y reproductiva se están relegando a un segundo plano, y la violencia de género está aumentando.

Investigaciones recientes del UNFPA han mostrado que, si las medidas de confinamiento se prolongan por espacio de 6 meses y existen afectaciones importantes en los servicios de salud, 47 millones de mujeres en países de ingresos medios y bajos podrían no tener acceso a anticonceptivos modernos, lo cual se traduciría en 7 millones de embarazos no planeados.

También se podrían esperar 31 millones de casos de violencia de género adicionales. La afectación a los programas del UNFPA en el terreno podría traducirse en 2 millones de casos de mutilación genital femenina y 13 millones de matrimonios infantiles entre 2020 y 2020 que podrían haberse evitado.

Por otra parte, existe un número desproporcionado de mujeres que trabajan en mercados laborales precarios y se están viendo severamente afectadas por los impactos económicos generados por la COVID-19. Casi el 60 por ciento de las mujeres en el mundo laboran en la economía informal, con un mayor riesgo de caer en una situación de pobreza. El trabajo de cuidados no remunerado se ha incrementado a causa de los cierres de escuelas y las necesidades más grandes de las personas mayores.

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