La buena hidratación ayuda a la buena circulación sanguínea, mejora la digestión y previene el estreñimiento. Beber 2 a 3 litros de agua por día es lo recomendable, y no disminuir este nivel de consumo en épocas de frío.


Generalmente, en invierno, el consumo de agua es menor que en días calurosos. En los días fríos la temperatura corporal no detecta fácilmente su falta de hidratación y esto hace que muchas veces uno se encuentre con la piel seca, hecho que se acreciente con la ducha caliente. 

El consumo de agua debe ser igual en todas las épocas del año. Se debe ingerir abundante agua y no esperar a tener sed para hidratar el organismo. La falta del vital líquido puede producir, además de deshidratación, incremento de la presión arterial, incremento del nivel de glucemia (azúcar en sangre) en el caso de los diabéticos, ocasionando una descompensación.

Como complemento para la hidratación, se aconseja consumir frutas y verduras con alta concentración de agua, como el pomelo, la mandarina y la naranja, que además aportan vitamina C. Mientras que, entre las hortalizas, se halla el zapallo, la calabaza y el chuchú (papa del aire). El tomate, la berenjena y zucchini son también alimentos acuosos.

Los días fríos son propicios para el consumo de verduras hervidas, al vapor, al horno, o en sopas de verduras. No olvide que las frutas también pueden ser ingeridas en forma cocida o frescas a temperatura ambiente.

Todos estos sencillos recursos favorecerán su hidratación en invierno. MSPBS

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