Los actores del grupo de teatro paraguayo Vakapipopo se preparaban para celebrar su primera década como compañía cuando la pandemia del coronavirus interrumpió sus planes en marzo, y les obligó a encerrarse en casa sin saber cuándo volverían a subirse a un escenario.


Acostumbrados a la creación teatral y a la actuación, encontraron una solución en «Amor de cuarentena», un formato ideado por el dramaturgo uruguayo Ignacio Fumero con textos del argentino Santiago Loza, que ya estaba en marcha en Argentina, con actores como Leonardo Sbaraglia o Cecilia Roth.

En Paraguay, fue Fátima Fernández quien se encargó de la dirección cuando le llegó la propuesta de Vakapipopo y aceptó sin pensar en los retos de la dirección teatral a distancia.

«Me empecé a preocupar por cómo íbamos a hacer, porque yo no estoy acostumbrada a tener que dirigir por Zoom o por audio. Al comienzo fue estresante y después un desafío. El desafío fue que tenía que encontrar una manera de dirigir esto, que era también un formato nuevo para mí», comentó Fernández a Efe.

Un formato diferente que exigía también un nuevo lenguaje, ya que la trama se desarrolla a través de WhatsApp, con mensajes que el espectador recibe durante dos semanas en su teléfono, del actor o la actriz que haya elegido al comprar la entrada, de unos 40.000 guaraníes (unos 5,7 dólares).

La historia es la misma, al margen del personaje que elija el receptor: una expareja que aparece durante la cuarentena después de tiempo sin contacto y comienza a rememorar la relación.

«Aparecieron todos los muertos. Todos los ex, tu amigo que te dejó de hablar hace 800 años, tu amigo que se había peleado y justo vino la pandemia. Es justo ese momento de soledad en el que uno se vuelve más reflexivo y dice: ‘si morimos todos yo quiero volver a hablarle a esta persona'», apuntó la directora paraguaya.

NUEVO FORMATO PARA ACTORES Y ESPECTADORES

Diego Mongelós, uno de los actores y miembro de la compañía, reconoció que al principio «no entendía muy bien cómo era el formato» pero la experiencia le pareció «muy interesante» y le permitió experimentar con nuevos soportes y lenguajes.

Otro de sus compañeros, Ariel Galeano, señaló que la propuesta le «asustó mucho en su momento», aunque la experiencia le resultó satisfactoria, al igual que esta nueva forma de interacción con el público.

«La gente espera la historia. Las respuestas son sobre lo que la gente está imaginando, el texto está pensado sobre esa manera. Las personas fueron creando esa historia», apuntó.

Al final, es el receptor de los mensajes de WhatsApp el que termina de dar forma a los personajes y de imaginar la historia, como dijo Guadalupe Lobo, actriz invitada por Vakapipopo al proyecto.

«Yo ayudo a que se construya pero, finalmente, el que recibe es el que me va a poner un nombre. Vos recibís el mensaje y tenés que anotar ese número como vos decidas. Hay gente que le pone el nombre de su ex, de algún amor platónico y se imagina que ese amor le está escribiendo. En Argentina, como son actores muy famosos, la gente anotaba Leo (por Leonaro Sbaraglia)», bromeó Lobo.

A pesar de las complicaciones de ensayar en la distancia, todos coincidieron en que volverían a repetir la experiencia y que, incluso en la vuelta a la normalidad, no les importaría mezclar estos nuevos formatos con una puesta en escena convencional.

Además, les ha descubierto una nueva forma de llegar al espectador y que rompe definitivamente la cuarta pared.

Hernán Melgarejo, actor de Vakapipopo, se refirió a esa reacción positiva que han recibido por parte de los espectadores ante la innovación y la sorpresa.

«La gente está tan acostumbrada a un formato que cuando vos les cambiás un poquito, se quiebra todo, y me parece bien. Creo que se podría apuntar más a hacer esas cosas, justamente para no mantener al público a ir, sentarse y ver, que me parece que es a lo que la gente está acostumbrada», contó Melgarejo.

SIN PERSPECTIVA DE REGRESAR PRONTO A LOS ESCENARIOS

El avance en las fases de la cuarentena permite ya en la mayoría de las zonas del país, a excepción de Asunción y los departamentos de Central y Alto Paraná, los espectáculos culturales, con un máximo de 20 espectadores.

Sin embargo, en el sector no ven rentable poner una obra en escena para salas tan vacías.

«La fase 4 va a permitir un ingreso muy limitado de público a los espectáculos, por la cuestión del distanciamiento y la no aglomeración (…). Yo no sé si cuando tengamos posibilidades de hacer para 20 espectadores nos va a ser rentable», matizó Natalia Santos, otra de las actrices.

La productora de la obra, Dulce Yanho, tampoco ve factible una normalidad inmediata, ya que en Paraguay «las temporadas son de cuatro fines de semana» con «poco tiempo para poder recaudar».

Con la pandemia, el sector cultural se ha visto golpeado por la falta de ingresos y la ausencia de respaldo del Estado, por lo que un porcentaje de lo recaudado con «Amor de cuarentena» se destinará al Centro Paraguayo de Teatro, para ayudar a los trabajadores culturales. EFE

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