Chile quiere convertirse para el 2050 en uno de los referentes a nivel mundial en la producción y exportación de hidrógeno verde como combustible limpio gracias a su posición geográfica ventajosa tanto en la distribución como en la generación de energía solar y eólica.


Así lo explicó el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, durante una videoconferencia junto a la prensa internacional en la que explicó que el país suramericano tiene ventajas sustanciales en relación a otros países en esta industria alternativa a los combustibles fósiles.

El hidrógeno verde se produce a partir del agua, pero requiere «relativamente poca» cantidad, a través de un proceso de electrólisis (separación de las moléculas a través de energía eléctrica).

La diferencia está en la forma de producir la energía eléctrica necesaria para el proceso. Actualmente se obtiene hidrógeno «gris» a partir del gas natural en un proceso que genera emisión de gases. El hidrógeno verde requiere generar la electricidad para el proceso de separación molecular a través de energías renovables.

Jobet señaló que ahí es donde Chile tiene una ventaja comparativa con el resto del mundo gracias a sus desiertos en el norte con una radiación solar incomparable y fuertes y constantes vientos en el sur.

«Estamos haciendo el esfuerzo de convocar a muchos actores porque necesitamos aunar muchas voluntades para poder aprovechar este potencial. Tenemos en Chile enormes recursos naturales para producir electricidad muy barata, tratados de libre comercio a nivel mundial y una economía abierta», afirmó el ministro.

Energía solar y eólica y un marco de comercio mundial para poner en marcha una industria que, sin embargo, requerirá la intervención de agentes externos.

«No tenemos los fabricantes de equipos para producir los electrolizadores, así que necesitamos convocar a esos actores a Chile», agregó Jobet.

La prioridad para el país suramericano por el momento es, además de adecuar un marco normativo a partir de las legislaciones internacionales existentes, cambiar su matriz energética hacia un modelo basado en energías renovables, ya que la generación de energía limpia suponen entre el 50 y 80 % del costo en el proceso de producción del hidrógeno verde.

El ministro dijo que la demanda de hidrógeno podría aumentar hasta diez veces para 2050 por los objetivos de carbono-neutralidad rubricados por 185 países en el mundo, al tiempo que esperan una considerable reducción del costo de producción en los próximos años.

La idea es adecuar la capacidad de Chile para que pueda convertirse en un país productor y exportador de un mercado que se espera que en 30 años más alcance la mitad del actual mercado del petróleo.

El primer objetivo del Gobierno es alcanzar 2030 con un 70 % de la electricidad generada en el país a través de fuentes renovables (en 2019 fue del 44 % de la producción total) y el mejor horizonte de futuro proyecta una producción 70 veces mayor al consumo interno actual.

En junio de 2019 el Gobierno chileno se comprometió a reducir a cero sus emisiones netas de carbono para 2050, y una importante parte de ese proceso fue la promesa de cerrar todas las centrales eléctricas a carbón para 2040 para generar una matriz enérgica basada en energías renovables.

«El hidrógeno verde va a aportar más de un 20 % a la reducción de emisiones que necesitamos conseguir en el 2050 para ser carbono neutrales (…) Es clave para avanzar hacia la carbono-neutralidad», indicó Jobet. EFE

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