El exministro de Justicia de Brasil Sergio Moro defendió este miércoles la "transparencia" de la operación anticorrupción Lava Jato, que dirigió como juez y cuya eficacia fue puesta en duda por el fiscal general, Augusto Aras.


«Desconozco secretos ilícitos en el ámbito de la Lava Jato. Al contrario, la operación siempre fue transparente y sus decisiones fueron confirmadas por tribunales de segunda instancia y las cortes superiores», indicó Moro en su perfil en la red social Twitter.

La reacción del exministro fue una respuesta a Aras, quien la víspera puso en duda la transparencia de la Lava Jato, que destapó una amplia red de corrupción que operó en Brasil y expandió sus tentáculos por una decena de países, sobre todo de América Latina.

En un debate organizado por un grupo de abogados, el actual fiscal, designado para el cargo por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sostuvo en tono crítico que los archivos de la Lava Jato son una especie de «caja de secretos», que guarda información sobre 38.000 personas.

«Nadie sabe cómo (esas personas) fueron escogidas, cuáles son los criterios de investigación, y no se puede imaginar que una unidad institucional se haga con secretos, con cajas de secretos», declaró sobre una operación que llevó a la cárcel a influyentes empresarios y políticos, como el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El mes pasado, Aras ordenó que los responsables de la Lava Jato, integrada por agentes del Ministerio Público y la Policía Federal, compartieran su base de datos con la Fiscalía, lo que no fue bien recibido por los responsables de la operación, que aún investiga a decenas de políticos.

«Estamos hablando de la transparencia que intentamos promover», explicó el fiscal general, quien preciso que «todo el Ministerio Público Federal, en un sistema único», tiene archivos sobre casos de corrupción que ocupan «40 terabytes, mientras que la Lava Jato tiene 350 terabytes».

La posición de Aras fue respaldada por el presidente de la Corte Suprema, José Antonio Dias Toffoli, quien reforzó el pedido de la Fiscalía y lo justificó también en la necesidad de lograr una mayor transparencia en las investigaciones.

Aras está considerado en los círculos jurídicos como un fiscal alineado con Bolsonaro, líder de la ultraderecha que llegó al poder con la lucha contra la corrupción como una de sus banderas.

Tras ganar las elecciones de 2018, Bolsonaro nombró como ministro de Justicia a Moro, quien renunció en abril pasado y denunció que el mandatario intentaba ejercer presiones ilegales sobre la Policía Federal, lo cual está bajo investigación en la Fiscalía General.

Pero Moro, visto por la sociedad como una suerte de «paladín» de la lucha contra la corrupción, también se manifestó defraudado con Bolsonaro, por el supuesto abandono o relajamiento de ese combate, sobre el cual sugirió que podría ser respaldado por Augusto Aras.

«No entiendo esa lógica de revisionismo, como si la Lava Jato no representase algo extremadamente positivo, como fue la gran victoria contra la impunidad de la gran corrupción», dijo el exministro. EFE

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