El Gobierno británico sigue defendiendo la cuarentena impuesta a España y a otros países con altos niveles de coronavirus, pero comienza considerar alternativas ante la creciente presión de actores económicos y políticos, que piden coherencia y claridad para salvar los empleos y las vacaciones de miles de personas.


Foto ilustrativa.

Las nuevas restricciones impuestas por Londres de manera repentina el pasado sábado han provocado la reacción de medio centenar de destacados líderes empresariales, que han enviado hoy una carta al primer ministro, el conservador Boris Johnson.

Le recuerdan en la misiva los «enormes trastornos» que está causando la cuarentena, que desde el domingo obliga a los viajeros procedentes de España, incluidas las islas Baleares y Canarias, a aislarse durante catorce días al llegar a este país, so pena de multa de hasta 1.000 libras (1.027 euros).

Esta medida es el «último golpe» para un sector que «ahora corre el riesgo de quedar permanentemente dañado», lamentan los firmantes, que critican también la falta de preaviso y piden que se establezcan corredores aéreos regionales a zonas menos afectadas por el virus.

«Estamos en una situación en la que el Gobierno recomienda no viajar a áreas de España que tienen tasas de COVID más bajas que las del Reino Unido», señalan en la carta, entre otros, el consejero delegado de British Airways, Alex Cruz; el director ejecutivo de la patronal aérea Airlines UK, Tim Alderslade, y el máximo responsable del aeropuerto londinense de Heathrow, John Holland-Kaye.

Todos ellos, casi 50 líderes empresariales, le piden a Johnson una «reunión urgente» para «analizar los desafíos» que afronta «nuestro sector» y para analizar «nuestras propuestas para avanzar».

Holland-Kaye ya adelantó esta mañana alguna de las soluciones preferidas por la industria y destacó, sobre todas ellas, la importancia de introducir un «sistema doble de test» de coronavirus para las personas que lleguen al Reino Unido.

«Hacer pruebas a los viajeros es una forma de abrirse a los viajes y al comercio para algunos de los mercados y negocios más grandes del Reino Unido que a día de hoy continúan cerrados», aseguró el director ejecutivo de Heathrow, en referencia, por ejemplo, a los más de 600.000 británicos que se encuentran ahora mismo de vacaciones en España.

Holland-Kaye explicó hoy que se puede hacer una primera prueba a los viajeros al llegar al aeropuerto y una segunda «cinco u ocho» días después para evitar «falsos negativos» y acortar los catorce días de cuarentena obligatoria.

El directivo aseguró que la infraestructura necesaria para hacer estos análisis en los aeropuertos británicos podría «estar lista en dos semanas» e indicó que serían los pasajeros los que tendrían que pagar la factura de cada prueba, que, según él, costaría unas 150 libras (165 euros).

A este respecto, el secretario de Estado de Cultura y Deporte, Oliver Dowden, replicó hoy que, en estos momentos, no hay «una alternativa viable a los catorce días de cuarentena» y que la «doble prueba» tampoco es la «solución mágica».

«Si pudiéramos evitar de algún modo seguro imponer una cuarentena de catorce días, lo haríamos, por supuesto», aclaró Dowden para añadir: «Tenemos que asegurarnos de que las medidas que hemos tomado en el Reino Unido para mantener este virus bajo control no se han tomado en vano al permitir que vengan contagiados de otras partes». EFE

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