El papa Francisco bautizó personalmente a las niñas siamesas de dos años unidas por la cabeza procedentes de la República Centroafricana que el pasado julio fueron separadas en una delicada y pionera operación en el hospital pediátrico Bambino Gesú gestionado por el Vaticano.


Las niñas de dos años, Ervina y Prefina, habían llegado a Roma en septiembre de 2018 para ser sometidas a la operación que practicó con éxito el 7 de julio en el hospital de la capital.

La información la facilitó hoy Antoinette Montaigne, una política centroafricana y exministra de Comunicación, comprometida en el país en la Academia para la Paz y que colgó una foto en las redes sociales del papa con los elementos para el bautizo y la familia de las niñas.

Las pequeñas estaban unidas totalmente a nivel craneal y cerebral, y para separarlas se conformó un grupo multidisciplinar que estudió y planificó cada detalle con las herramientas más avanzadas, reconstruyendo los cráneos de las niñas en 3D.

Las menores procedían de la localidad de Mbaiki, donde el hospital no estaba preparado para afrontar una operación similar. EFE

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