La ONU urgió este miércoles a los rebeldes hutíes de Yemen a darle permiso cuanto antes para acceder al petrolero abandonado desde 2015 con más de un millón de barriles de crudo en el mar Rojo y evitar una catástrofe como la vivida en Beirut.


«Lo visto en Beirut es un claro ejemplo de lo que pasa cuando se dejan las cosas para cuando es demasiado tarde», dijo el portavoz Stéphane Dujarric, en referencia a la reciente deflagración en el puerto de la capital libanesa.

Naciones Unidas lleva tiempo advirtiendo del riesgo que plantea el SAFER, un tanquero con más de 40 años, en pésimo estado y fondeado a las afueras del puerto de Ras Issa, controlado por los hutíes, con 1.140.000 barriles de crudo.

La organización teme que un vertido del barco puede suponer un desastre ecológico y también humanitario en Yemen, que ya vive la mayor crisis humanitaria del mundo como consecuencia de la guerra que comenzó en 2015.

Dujarric, en su conferencia de prensa diaria, explicó que la ONU remitió el 14 de julio una solicitud formal a los hutíes para poder enviar un equipo de expertos al buque con el fin de hacer un análisis de su estado y una reparación inicial.

Desde entonces, las autoridades rebeldes han pedido a Naciones Unidas varias aclaraciones y, por ahora, siguen sin dar luz verde.

El portavoz aseguró que la ONU está dando todas las respuestas y garantías necesarias y confió en recibir la autorización cuanto antes.

El petrolero, un buque monocasco construido en 1976 en Japón y vendido a la empresa petrolera yemení, actuaba como punto de atraque, almacenamiento y descarga de combustible.

El barco está conectado con el oleoducto de Marib-Ras, aunque el flujo de petróleo está interrumpido desde 2015 por el conflicto y su estado se ha ido deteriorando hasta convertirse, en palabras del Gobierno yemení, en una «bomba medioambiental».

Naciones Unidas ha intentado durante los últimos dos años enviar inspectores para verificar el estado del barco y buscar formas para sacar el petróleo, pero los hutíes han impedido ese acceso.

Los rebeldes proiraníes quieren vender el petróleo almacenado, pero no pueden por el bloqueo contra los hutíes por parte de la coalición internacional que lidera Arabia Saudí en apoyo al Gobierno yemení. EFE

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