Brasil sumó en las últimas 24 horas 684 muertos por la COVID-19, con lo que ya totaliza 108.536 fallecidos, mientras que el número de casos confirmados sobrepasa los 3,35 millones, informó este lunes el Gobierno.


De acuerdo con el más reciente boletín del Ministerio de Salud, en la última jornada se reportaron 19.373 nuevos casos, con lo que el número de infectados con el nuevo coronavirus subió a los 3.359.570.

Tanto las muertes como el número de casos registrados en las últimas 24 horas están por debajo de los promedios de las más recientes jornadas.

Esto se debe a que los domingos y los lunes se reduce el personal que se ocupa de recopilar los datos, que son actualizados con un mayor rigor a lo largo de la semana.

Durante el último mes, Brasil ha registrado una situación que el mismo Ministerio ha calificado como «estable», con un promedio diario de unos mil muertos y unos 40.000 casos confirmados.

Seis estados del país -Santa Catarina, Minas Gerais, Rondonia, Goiás, Amazonas y Brasilia- registran en este momento los mayores índices de contagios y de muertes por la COVID-19.

Otras diez regiones de Brasil muestran índices de estabilidad en el número de contagios y muertes, mientras que en las once restantes el virus comienza a dar tregua.

Brasil, con una población de 210 millones de personas, es el segundo país del mundo con mayor número de casos y muertes por la pandemia, sólo por detrás de Estados Unidos.

No obstante, 2.478.494 personas ya están recuperadas de la enfermedad -lo que equivale a un 73,8 % del total de infectados.

Según el informe de la cartera de Salud, unos 780.000 pacientes continúan bajo acompañamiento médico y 3.454 casos están aún en investigación.

Pese a que los datos oficiales confirman el aún acelerado ritmo de propagación del coronavirus en algunas regiones de Brasil, la mayoría de los estados y municipios del país continúan una reactivación gradual de sus economías

Esto ha llevado a que mucha gente se «relaje» con las medidas para evitar la propagación del virus, lo que se ha evidenciado en un incremento de gente en las calles, en bares y en restaurantes, así como en la realización de fiestas privadas en las principales metrópolis del país, como Sao Paulo y Río de Janeiro. EFE

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