Un tribunal de la provincia central china de Sichuan condenó a un hombre a dos años de prisión por saltarse la cuarentena tras regresar de Wuhan, la ciudad en la que comenzó a propagarse la COVID-19, donde se había contagiado de coronavirus.


El tribunal del distrito de Jingyang en la ciudad de Deyang declaró al hombre, de apellido Guo, culpable de «obstruir las tareas de prevención y control de enfermedades infecciosas» y lo condenó a dos años de prisión, informó hoy la corte en un comunicado.

Guo regresó el pasado 22 de enero a su pueblo, Hangxu, desde Wuhan, donde trabajaba, justo un día antes de que la ciudad comenzara un estricto confinamiento que duraría más de dos meses para frenar el avance del virus.

Según el tribunal, el hombre recibió instrucciones para que se confinara en casa, tal y como exigían las medidas de prevención vigentes en ese momento, pero desafío la normativa y la noche siguiente visitó una sala de juegos.

El día 26, «Guo presentó fiebre y tos y fue diagnosticado con la COVID-19», al igual que otros aldeanos que pasaron esa noche con él.

«Al final, dos aldeas acabaron completamente confinadas», según la corte, que le responsabiliza de propagar el virus: «Se le pidió que se quedara en casa y no lo hizo. Causó que cientos de personas tuvieran que ser aisladas», dicta el acta del juicio.

En febrero de este año, la Fiscalía china informó de que impondría «castigos más duros» a pacientes de COVID-19 y a portadores del patógeno «que propaguen intencionalmente el virus, se nieguen a hacer cuarentena, se escapen de la misma o usen el transporte público».

«Los pacientes sospechosos serán castigados si propagan el virus», aseguró el órgano, que también considera delito «la violencia contra trabajadores comunitarios urbanos y rurales organizados por el Gobierno para trabajar en la prevención y el control de la epidemia».

Con la suma de las últimas cifras publicadas hoy, el número total de infectados diagnosticados en China desde el inicio de la pandemia es de 85.066, entre los que han muerto 4.634 personas. EFE

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