El canciller federal de Austria, el conservador Sebastian Kurz, anunció este jueves un endurecimiento de las restricciones para evitar la propagación de la COVID-19 con el fin de evitar "un segundo confinamiento".


Foto ilustrativa.

Kurz pidió en una rueda de prensa a la población reducir más aún los contactos sociales y, por ello, a partir del lunes sólo se permitirán diez personas en celebraciones privadas y en eventos en espacios interiores.

Queda exenta de esta norma los funerales, celebraciones religiosas, manifestaciones y actividades educativas, así como los grandes eventos culturales, que como hasta ahora, deben presentar por su cuenta un plan de prevención que debe recibir el visto bueno de las autoridades sanitarias.

Para los espacios abiertos el limite de participantes en un evento o festejo sigue siendo de cien personas.

«Debemos reaccionar ahora para evitar un segundo confinamiento. Y tenemos que reaccionar ahora no solo para atenuar las consecuencias sanitarias tanto como sea posible, sino también para reducir los efectos negativos sobre la economía y el mercado laboral», declaró el jefe de Gobierno austríaco.

Además se extiende el uso de las mascarillas también para los clientes de bares y restaurantes cuando no estén sentados dentro de los establecimientos, y las consumiciones a partir de ahora solo se podrán realizar sentado en una mesa del local.

Kurz reconoció que por limitaciones constitucionales estas restricciones no se pueden aplicar a encuentros dentro de domicilios privados, pero confió en la responsabilidad ciudadana.

En cualquier caso, el ministro del Interior, Karl Nehammer, subrayó que la Policía va a empezar a controlar de forma más estricta el cumplimiento de las medidas, incluido el cierre de todos los locales a la 01.00 de la mañana y el uso de mascarillas.

Austria ha reintroducido paulatinamente en las últimas semanas la obligatoriedad de usar mascarilla en el ámbito público, como en comercios, mercados, celebraciones religiosas, transporte público y establecimientos estatales.

«Dije la semana pasada que estamos al comienzo de una segunda ola y, si miramos el desarrollo de los últimos días y semanas, tenemos un aumento exponencial en los nuevos casos. Hemos visto doblarse los casos en las últimas dos semanas», resumió Kurz hoy.

Austria ha pasado de alrededor de un centenar de casos a inicios del verano a los 780 registrados en las últimas 24 horas, casi la mitad de ellos detectados en Viena.

El incremento de los casos en la capital austríaca ha llevado a las autoridades de Alemania y Bélgica a declarar Viena como zona de riesgo y a recomendar a sus ciudadanos que no viajen allí. EFE

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