Los signos de deshidratación en el niño pueden ser ojos hundidos, irritabilidad, llanto sin motivo, ausencia de lágrimas, sequedad en los labios, la lengua o de la boca; asimismo se observa que la piel pierde elasticidad. Todas estas señales deben llamar la atención y acudir al centro asistencial para que reciba atención médica.


El alto nivel de calor que estamos atravesando hace que el cuerpo transpire y pierda líquido, lo que podría desencadenar una deshidratación. Esta situación merece especial atención en los menores de edad que muchas veces no tienen aún conciencia sobre la importancia de mantenerse hidratados.

También recordar que las madres en periodo de lactancia deben hidratarse correctamente, puesto que en ese periodo son productoras del líquido necesario para el niño, que es la leche materna. Al estar la madre bien hidratada, el lactante recibe por consiguiente lo que precisa su organismo. La leche materna forma un aporte de líquido para el recién nacido. Muchas creen que el pequeño está con sed, pero verdaderamente el aporte de líquido viene por la leche materna; en todo caso quien debe estar constantemente hidratada es la madre para producir mayor cantidad de leche”, refirió el Prof. Dr. Ricardo Meza, especialista en Alergia e Inmunología de la Cátedra y Servicio de Pediatría del Hospital de Clínicas

El profesional explicó que es importante entender que los niños en los primeros meses no tienen una correcta regulación de la temperatura interna y fácilmente pueden caer en una desregulación térmica y hacer fiebre. Es importante mantenerlos en un ambiente ventilado, a la sombra como así también la madre, de modo a facilitar esa regulación térmica.

En los niños más grandes, es importante proveerles del vital líquido que es el agua y recordar que no es conveniente sustituir por otro tipo de refrescos. Es bueno que además ingieran jugos de frutas naturales que aportan vitaminas y minerales que ayudan al organismo; por ejemplo en este periodo están los cítricos que aportan vitamina C.

En los pequeños de uno a dos años de edad, además de la leche materna es fundamental darles de tomar agua. A partir de los seis meses de edad proporcionarles de comida conforme al plan de nutrición que corresponda.

El agua es indispensable y la falta puede llevar a la deshidratación, que se puede dar por la respiración, el sudor o la orina. En los más vulnerables estos factores deben ser repuestos al cuerpo, hidratándolos correctamente y ser cautos de proveer lo necesario para que se mantengan en regulación tanto hídrica como térmica”, refirió el pediatra.

Recomendaciones

El especialista instó a la higiene, a cuidar del agua que se consume y la forma de envasarlos. “La higiene es fundamental para todo, ya que aparte de los cuadros respiratorios propios del momento que se dan por la contaminación del ambiente, se observan cuadros gastrointestinales, que se podría dar por el manejo del agua contaminada, sea por bacterias, virus o parásitos que afectan al estado del niño, provocando gastroenteritis, vómitos y diarreas, y como consecuencia se podría dar una deshidratación mucho más vertiginosa”, apuntó el doctor.

El factor climatológico, la ola de calor, la ausencia de lluvia, el humo en el ambiente hacen que empeore la situación de los niños, sobre todo en los alérgicos. Recomendó a que permanezcan en las casas y tomen los recaudos necesarios, sobre todo hidratarse y alimentarse saludablemente.

Finalmente insistió con el uso de tapaboca ante el momento epidemiológico por el Covid-19 y como factor de protección ante el ambiente contaminado por el humo.

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