El ministro alemán de Sanidad, Jens Spahn, abogó este miércoles por asumir límites temporales de la libertad de la ciudadanía para combatir de manera efectiva la expansión del coronavirus, cuyos últimos datos de aumento de contagios calificó de "preocupantes".


«Hay que renunciar a algo en determinadas situaciones», explicó el ministro en alusión a más limitaciones de los contactos sociales que se podrá llegar a pedir a los alemanes para impedir una mayor propagación de la pandemia.

«Todos podemos ser un aguafiestas para el virus», declaró gráficamente Spahn sobre la capacidad que tiene la población para detener a tiempo la extensión de la pandemia después de conocerse que los nuevos casos de contagios ascendieron este miércoles a 5.132, el nivel más alto desde el mes de abril.

Precisamente las fiestas entre jóvenes y reuniones de gran número de personas en domicilios han sido algunos de los ámbitos en los que las autoridades alemanas han advertido en los últimos días en que se detecta más incidencia del coronavirus.

El ministro añadió que será preferible asumir esas limitaciones ahora para poder después, «en navidades», recuperar esos ámbitos de libertad personal.

Spahn consideró que las cifras conocidas hoy sobre nuevos contagios son «preocupantes» y admitió que el «cuello de botella» actual se está produciendo en Alemania -que en comparación con otros países ha registrado menos casos y muertos por la pandemia- en el ámbito de los rastreos de personas próximas a contagiados.

Mientras el ministro comparecía ante la prensa en Berlín varios medios alemanes informaban de que el Gobierno de la canciller Angela Merkel se propone ampliar el uso obligatorio de la mascarilla y cierre nocturno de bares y restaurantes ante el claro aumento de los contagios en Alemania.

A partir de ahora, el nivel a partir del cual se impondrán esas restricciones serán los 35 contagios por 100.000 contagios en 7 días, informa el semanario «Der Spiegel». Hasta ahora se aconsejaba reforzar las medidas a partir de los 50 contagios por ese cómputo de nuevas infecciones y días.

Esta tarde Merkel tiene previsto reunirse, por primera vez de manera presencial desde hace meses, con los presidentes de los «Länder» para coordinar las medidas destinadas a controlar la propagación de la pandemia.

RETO ESPECIAL POR LA GRIPE ESTACIONAL Y EL CORONAVIRUS

El ministro Spahn avanzó que con la llegada del otoño se plantea un «reto especial» para el sistema de salud de Alemania por el comienzo de la temporada en la que se espera el habitual incremento de casos de la gripe estacional, contra la que dijo que él mismo se vacunó este miércoles en el hospital berlinés de La Charité.

«Puede poner al límite a nuestro sistema sanitario y queremos evitarlo», alertó Spahn, quien dijo que para vacunar a los alemanes este otoño-invierno habrá un total de unos 26 millones de vacunas de la gripe estacional, unos 6 millones más de las dosis de la temporada precedente.

Por su parte el presidente el Instituto Robert Koch (RKI), la entidad epidemiológica de referencia en el país, Lothar Wieler, manifestó con relación a la situación creada por el repunte de casos que Alemania se enfrenta a esta segunda ola «con más experiencia».

SE PODRÁ APLICAR MEDIDAS MÁS PRECISAS, DICE EL RKI

Wieler dijo que el país afronta el incremento de contagios con más información sobre cómo se comporta el coronavirus y que por esa razón las medidas que se apliquen pueden ser «más precisas».

Aunque no quiso calificar la situación actual de «peligrosa», tras reconocer que el virus se ha extendido más entre la población, Wieler advirtió de que sí se puede alcanzar ese nivel.

Y aludió a la polémica que se ha planteado en Alemania por las restricciones a las pernoctaciones de alemanes dentro de su propio país y que proceden de zonas en la que se ha detectado un incremento de contagios para decir que la movilidad tiene una relevancia relativa.

Wieler insistió en que lo importante es que la población cumpla con las recomendaciones sobre uso de mascarillas y distanciamiento social tras admitir que el «mayor temor» en relación con la evolución de la pandemia tiene que ver con «los repuntes en las ciudades». EFE