Joaquín Oliver fue asesinado el 14 de febrero de 2018 junto a otras 16 personas en el colegio Stoneman Douglas de Parkland (Florida). Gracias a la tecnología, reconstruyeron la imagen del joven venezolano para una campaña que busca un mayor control sobre la venta de armas.


Cuando los padres de un adolescente asesinado durante el peor tiroteo sufrido en una escuela secundaria de Estados Unidos recibieron la propuesta de una agencia de publicidad para resucitar a su hijo fallecido en un vídeo para las elecciones, no lo dudaron un momento.

“Estás entrevistando a los padres de un chico que fue asesinado en su escuela, se necesita mucho para impresionarnos. El nivel está muy alto. Dijimos sí, inmediatamente”, cuenta a la agencia AFP Manuel Oliver, quien reside en Florida con su esposa Patricia.

La vida de Joaquín –nacido en Venezuela y llevado a Estados Unidos con solo tres años– se paró a los 17 años el 14 de febrero de 2018, cuando un tirador lo abatió junto a otras 16 personas en su escuela secundaria en Parkland. Desde entonces, la vida de sus padres se convirtió en la de dos militantes contra las armas de fuego.

Proporcionaron a la agencia fotos de su hijo y un actor que se parece a Joaquín grabó un mensaje. Después, a través de inteligencia artificial (IA), un software sustituyó la cara del intérprete por la de su hijo, como si fuera una máscara digital.

El vídeo final, publicado a comienzos de octubre en unfinishedvotes.com, dura un minuto: “Ey, soy yo”, lanza Joaquín con su gorro calado en la cabeza y frente a una cancha de baloncesto. Su mensaje se salpica de continuos “bro” [abreviatura de “brother”, hermano] y usa mucho sus manos, como el de verdad.

“Me fui hace dos años, pero nada ha cambiado. La gente continúa muriendo por armas de fuego”, afirma el joven.

“La elección de noviembre es la primera en la que habría podido votar, pero nunca podré elegir el tipo de mundo en el que me hubiera gustado vivir”.

“Voten por mí, porque yo no puedo”, concluye en un contundente cierre.

Cuando se habla de “deepfakes”, los videos ultrarrealistas generados por inteligencia artificial, se suele pensar en lo peor (las imágenes trucadas de políticos diciendo cosas que no han dicho o el falso porno insertando caras de famosos). Aunque otras veces también se use con fines mucho más loables (como los actores resucitados en el cine, o las personas parapléjicas que tienen la oportunidad de bailar).

El video de Joaquín es, sin embargo, un caso aparte. ¿Es ético hacer hablar a un joven muerto, incluso por una buena causa? “Este es el ejemplo perfecto de la buena utilización de estas tecnologías”, defiende Manuel.

Fuente: Infobae

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