A nivel mundial, se registran decenas de personas que volvieron a enfermar por COVID-19. Hasta el momento, los casos sospechosos de reinfección en el país son anecdóticos. Estudios preliminares revelan que una persona, luego de recuperarse de la enfermedad, adquiere una inmunidad que puede durar hasta 6 meses, lo que no sugiere que la inmunidad sea absoluta y que deba abandonar las medidas sanitarias.


“Sabemos actualmente que esta inmunidad puede durar de 3 a 6 meses, aproximadamente, de acuerdo a estudios preliminares”, menciona la doctora Viviana de Egea, directora de Vigilancia de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles, con relación a los pacientes que se han recuperado del COVID-19.

Refiere que, dentro de los primeros tres meses de haber transcurrido la enfermedad, el riesgo de padecer una reinfección del virus es muy bajo. “Menos de 1% son las probabilidades de volver a contagiarse y manifestar síntomas”, asegura la profesional de la salud.

Culminado ese tiempo, entre el tercer y sexto mes de inmunidad, las posibilidades de reinfección aumentan, “pero en este periodo es mucho menor que para aquellas personas que no estuvieron expuestas al virus”, explica De Egea.

Por otra parte, la doctora afirma que, hasta el momento, los casos de sospecha de reinfección en el país todavía son anecdóticos. Indicó que hasta el momento se han registrado unas pocas decenas de casos de reinfección en el mundo: “estos son los casos que se pudieron demostrar con pruebas de laboratorio y genotipificación viral”.

Recientemente, la OMS divulgó una alerta provisoria con definiciones de casos para sospechas de reinfección, esto indica que debemos estar pendientes de esta posibilidad.

La Organización recomienda sospechar de una reinfección en personas que hayan pasado al menos tres meses de la primera infección. Menor a ese tiempo se considera que pueda tratarse de otro virus.

¿El recuperado sigue transmitiendo el virus?

Es importante aclarar que la transmisión del COVID-19 se realiza solo de una persona enferma a una sana.

En el caso de la persona recuperada, si bien no transmite la enfermedad, puede constituirse en un agente contaminante, por esta razón, aunque haya superado la infección debe seguir adherido a las medidas sanitarias.

“El virus puede pegarse a sus manos y contaminar su entorno, en algunos casos puede llegar a penetrar las fosas nasales, lo que no va a ocurrir es que vuelva a enfermarse, porque los anticuerpos de su organismo le van a proteger mientras dure la etapa de inmunidad”, explica la doctora Viviana de Egea, de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles.

Fuente: Ministerio de Salud

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