Las reglas que determinan como será la redacción de la próxima Constitución de Chile establecen que se necesitarán dos tercios de los votos para aprobar cada uno de los artículos.


La cifra ha sido fuente de críticas desde la oposición, cuyos miembros consideran que se trata de un amarre a la vieja Constitución al requerir la misma cantidad de adhesiones que en el Parlamento actual. Por otra parte, desde el oficialismo, sector que defiende la actual Carta Magna, consideran a la regla actual como una regulación sana que propicia los acuerdos, haciendo que el texto final sea más representativo de la voluntad de una mayoría de la población.

En esa línea, un grupo de parlamentarios opositores presentaron una propuesta de reforma constitucional que pretende impulsar un cambio al acuerdo inicial, dejando a discreción de los futuros miembros de la convención constitucional la definición del quórum con que se aprobarán los artículos.

La diputada del Partido Comunista y autora del documento, Camila Vallejo, defendió la presentación. “Es una reforma constitucional que busca profundizar la participación y el ejercicio soberano de nuestro pueblo en el proceso de cambio de la Constitución, no solamente dándole la facultad a la convención constitucional y sus integrantes de fijar sus propios quórums de funcionamiento, sino forzándolos a tener participación a nivel territorial para crear un quórum democrático. Busca fortalecer la hoja en blanco; garantizar la participación ciudadana; posibilitar la elección de delegados en el exterior y la creación de un régimen de transición”, declaró.

Los argumentos de la parlamentaria fueron respaldados por varios de sus colegas, la mayoría de ellos también de la oposición. Entre ellos se contaron figuras como la diputada Pamela Jiles del Partido Humanista PH, quien entregó su “apoyo total” a la iniciativa. En sintonía estuvo el independiente Renato Garín, quién manifestó que ya había tenido la intención de presentar una indicación para cambiar el quórum y que “confía” en que la iniciativa de Vallejo “pueda avanzar en la discusión”.

No obstante, otros anticiparon su rechazo a la iniciativa, incluso desde la misma oposición. El presidente de la Democracia Cristiana DC, Fuhad Chaín, dijo que “las reglas del juego nunca se cambian en medio de la partida”. En tanto, el líder del Partido Radical PR, Carlos Maldonado, la calificó de “extemporánea e improcedente”.

El debate alcanzó una dimensión tal que el Presidente Sebastián Piñera se expresó al respecto. En concreto, aseguró que “lo que estamos viendo hoy es que un grupo de parlamentarios haciendo un uso abusivo de un resquicio, de una elusión constitucional». «Están pretendiendo escribir una Constitución paralela sin modificar la Constitución vigente a través de artículos transitorios. Eso no es solamente es profundamente inconstitucional, sino que es un camino que conduce a la destrucción de la institucionalidad”, expresó.

Desde la academia, el Sociólogo, doctorado en antropología y desarrollo y coordinador de investigaciones sociales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Raúl Zarzuri, dijo que la negativa a instaurar la iniciativa es una “trampa” llevada a cabo por los mismos sectores que se benefician de las desigualdades que la ciudadanía exigió se terminen durante el estallido social. “Lo que se ha hecho aquí en el Proceso Constituyente es espejear, porque es un espejo de la política actual de Chile. Es el mismo sistema de política que conocemos, es el mismo sistema electoral que se usó en la última elección de diputados en 2017. Los 2/3 han servido para esto, para empatar el sistema e impedir cambios. Es claro que vamos a tener más de lo mismo”, declaró.

El proyecto deberá ser ingresado y discutido por la Cámara. De ser aprobado, pasará al Senado.

Fuente: Infobae

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