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El ganadero Miguel Ángel Muñoz manifestó él y otros ganaderos que están “convencidos” de una injerencia política detrás de las tierras en el Chaco por la forma en que “presionan” los indígenas en las instituciones para instalar la versión de que los ganaderos invadieron las propiedades.


El ganadero Muñoz montó su estancia en unas tierras ubicadas en la localidad de Infante Rivarola Chaco, a unos 800 kilómetros de Asunción, con un acuerdo de desarrollar esas tierras y así́ lo hizo con una millonaria inversión.

Sin embargo, un grupo de nativos de la Comunidad Loma, parcialidad Guaraní Ñandeva, reclaman las tierras.

De acuerdo a Muñoz, en el 2008 cuando Alberto Alderete era presidente de INDERT solicitaron la regularización de la tenencia de las tierras y en aquel momento, el INDERT no tenía en sus registros la presencia de comunidad indígena dentro de la propiedad.

En el 2009 se solicitó informe a Catastro y nuevamente, la tierra figura libre, señaló y añadió que en el 2010, el INDERT habilitó el expediente 1474, donde va un funcionario a verificar el inmueble, el plan de inversión y desarrollo. Afirmó que el expediente pasó por todas las direcciones internas del INDERT, sin ningún tipo de observación.

Cuando los ganaderos comenzaron con los trabajos y la inversión, el 10 agosto del 2011 un funcionario del INDERT emitió el informe de verificación donde muestra que existe una resolución del año 1984 en la cual aparentemente menciona una comunidad, pero que en la inspección no se halló ninguna comunidad asentada en el lugar y el 23 de agosto del 2011 se presentaron unos líderes que pidieron desestimar el expediente de 1984 por esas tierras.

Trascurrido un año, el Juzgado de Primera Instancia de Villa Hayes hizo lugar a la demanda de interdicto contra un consejo indígena que fue llevado por la ONG Tierra Viva que, según el mismo, intentó turbar la propiedad privada.

Luego de ese episodio, desde el 2012 hasta el 2018 los tres productores continuamos con los trabajos para pagar los créditos que sacaron desde el momento en que se instalaron en el sitio, dijo.

En noviembre de 2018, la ONG Alter Vida llevó a 25 personas para instalarse en la propiedad y esa situación fue denunciada por los ganaderos, mencionó.  Dijo que desde ese momento hasta la fecha vienen sufriendo varias invasiones donde los indígenas fueron dejados a su suerte. Y lejos de entrar en un conflicto con los indígenas, aseguró que buscan mantener un equilibrio para trabajar tranquilos.

Por otro lado, Muñoz desmintió una publicación periodística que señala que indígenas no tienen acceso a agua. Sostuvo que es “falso” lo afirmado y que los indígenas no hubieses sobrevivido tantas semanas en ese lugar sin el líquido vital.

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