Ni murciélagos ni pangolines. El régimen chino quiere una nueva narrativa: el coronavirus que hasta el momento mató a 1.537.785 personas en todo el mundo -según datos registrados por Johns Hopkins University of Medicine- no nació en Wuhan, provincia de Hubei, sino que se originó en otras latitudes, otros países que lo exportaron a esa región.


Más precisamente, el virus que provoca la enfermedad COVID-19 fue transportado por paquetes de alimentos congelados que fueron exportados por otras naciones a ChinaEl 28 de octubre pasado, Infobae ya advertía la intención de Beijing de borrar los registros que indicaban a aquella ciudad de 10 millones de habitantes como el epicentro del nuevo coronavirus.

Para hacerlo, el régimen conducido por Xi Jinping utilizó a una de sus herramientas más fieles: el diario Global Times. Ese periódico es un órgano dependiente del Partido Comunista Chino (PCC) que responde a sus planes y estrategias. Es la voz del partido ante el mundo. Creerle es seguir la versión que intenta imponer el movimiento que rige la vida de los chinos con mano de hierro desde 1949.

Nuestro conocimiento del nuevo virus se ha profundizado en los últimos meses, y dado que se descubrió que los crecientes brotes esporádicos en China estaban relacionados con productos importados de la cadena de frío de otras partes del mundo -incluidos Europa y el continente americano- en los cuales se descubrieron signos del coronavirus antes de Wuhan, plantea una nueva hipótesis: ¿el brote temprano en Wuhan se originó a partir de alimentos congelados importados?”, plantea Global Times.

La nota, calificada como “investigación” por los editores del medio, fue firmada por tres periodistas: Zhao YushaCao Siqi y Fan Lingzhi. Para los redactores “no se puede descartar la posibilidad de que el coronavirus se haya transmitido de los productos de la cadena de frío a Wuhan, o más específicamente, al mercado húmedo de Huanan, donde alguna vez prevaleció la venta de productos congelados”.

Lo que no explican los investigadores es por qué si el virus ya estaba en otras partes del mundo, el brote más significativo -y no controlado, ni informado a las autoridades sanitarias mundiales- se vivió en Wuhan y no en los países donde habría nacido.

Para el Partido Comunista Chino, la población de Wuhan bien pudo ser una víctima de otras naciones que esparcieron el virus por el resto del planeta. “Las infecciones repetidas causadas por productos importados de la cadena de frío y los informes sobre cómo se encontraron signos de coronavirus en otras partes del mundo impulsaron a los virólogos a pensar si Wuhan también era víctima de dicha ruta de transmisión”, señala el artículo del régimen.

Hace dos semanas, el director del programa de emergencias sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró “extremadamente importante” que su equipo internacional visite China para rastrear los orígenes del coronavirus, y agregó que a la agencia de salud de las Naciones Unidas se le ha asegurado que ese viaje se llevará a cabo “lo más pronto posible”.

Desde el inicio de la pandemia, China ha denegado acceso a investigadores independientes internacionales para determinar qué ocurrió en Wuhan y sobre todo saber por qué se demoró en informar sobre la letalidad del virus. La OMS ha quedado en la mira por haber estado presionada por el régimen chino cuando surgió el COVID-19.

Al inicio de la epidemia, incluso, el régimen quiso responsabilizar a los Estados Unidos de la transmisión del virus. Ahora, a esa teoría conspirativa se le suma la de la “cadena de frío en alimentos congelados”. “Wu Zunyou, epidemiólogo jefe del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, dijo que en retrospectiva al brote temprano en Wuhan, los pacientes provenían principalmente del área de mariscos congelados”, dice Global Times. Resulta extraño que otros envíos de comida congelada a otras partes del mundo no hubiera ocasionado mismo resultado viral.

Fuente: Infobae