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Ellos no nos traian nada nuevo mas que su presencia en una ciudad a la que vinieron hace tres años para un cumpleaños en calidad de invitados y despues terminamos cantando todos juntos (un sueño cumplido). Bueno, si... nos traian dos voces nuevas y un "aggiornamiento" musical interesante, con una apuesta sonoricamente estetica que sobrepasaba ampliamente la correccion para regalarnos destellos de genialidad desde los instrumentos que dejaron la guitarra de Garbett reposar casi todo el espectaculo y nos hicieron olvidar el chivato de Jose Antonio o la dulce y otrora novedosa flauta transversa de Pulgo para algun tema epico en su repertorio.
Asi salto a escena Sembrador el sabado 26 en Encarnacion. En un Auditorio Parana colmado, a falta de una Plaza que quedo vacia ante el temor de una lluvia que no se vino aunque si hubo calor de luces de colores potentes y reflectantes y de publico ansioso del reencuentro, de saborear una cita eternamente postergada como injusta bendicion a los que estan "del otro lado" de la Calle Ultima. Y cuarto, como mandan los canones de la cabala que los seguidores conocemos, comenzo a sonar la dulzura del grupo acompañante: un piano magistral de Primerano que cuesta creer que con 20 años y una cara de 10, dirija al grupo asi; un cuarteto de cuerdas magistralmente comandado por Kike Alvarez, encarnaceno y brillante, Toti Morel en la bateria y sin nada mas que agregar a eso (valor propio de por si) y el saxo de David Rodriguez que se iba de vez en cuando de paseo sin salirse de las tonalidades, dandole dulzura a las canciones con un "touch" de dulzura y osadia a la vez.
Y despues, los Sembradores... los mismos "viejitos" de siempre con dos frescas voces: Gilda Heisecke, una asustada "sucesora" de Ati Troche, quien nos dejara con ganas de sus duos alla por los 80 cuando salio del grupo y que promete en la medida que venza su timidez y su candidez para arrojarse decididamente a explotar su voz sin miedos, y la agradable sorpresa de la "benjamina" en edad del grupo (bien definida por Jose Antonio diciendo "es menor que mi hijo mayor, puedo ser su padre") que se puso los pantalones largos y acepto la posta de reemplazar a la aparentemente irremplazable Claudia Abente y lo hace con frescura, soltura, seguridad y sobre todo, buenisima voz, tecnicamente bien llevada, y con gran calidez: Julia Peroni.
Que podemos decir de lo que cantaron? Magia pura, con errores propios de quienes no viven de la musica sino por la musica y lo hacen con mucho amor por ella. "Como la cigarra" abre el espectaculo en la perfecta analogia de que estuvieron quizas mas alla de un año bajo la tierra, y sin embargo, volvieron cantando. Y desde alli, la magia con la comunicacion que cautivo incluso a niños que coparon la primera fila del teatro. Puntos altos: "Yolanda" con una rumbita pegajosa y buen destaque vocal e instrumental, "Cancion de mi tiempo" rescatada del injusto olvido, "Mama cumanda" con Jose Antonio y Pulgo cantando como algun viejo duo de serenatas y los toques sembradores de "Venceremos", "Vamos cambiando" y los recuerdos de Maneco donde todos cantan incluso mas que el propio grupo, en "Soy de la Chacarita" y "El agua sera nuestra" justamente en la ciudad donde el agua no es nuestra. Al fin, tambien, dieron en el clavo de poner enfasis en los buenos solos o duos que pueden tener y dieron espacio a la presentacion de las voces blancas con temas preparados para ellas.
Que se puede pedir mas? Una version de "Ceferino Zarza, compañero" acompañada de pie por los presentes que conocieron en persona a Chepé y que cantaban el tema con lagrimas en los ojos, y una version nueva y cuidada de "Canto de Esperanza" para cerrar el concierto. Y el bis con "Itapua poty" bien arreglada y preparada mas que para la ocasion, con mucha dedicacion y arreglos.
Que mas puedo decir? Que se repita pronto, muy pronto, este encuentro donde Sembradores dejaron vigente que la siembra de casi cuarenta años aun ahora se sigue cosechando en los corazones de la gente
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