lunes, 06 de febrero de 2012
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Una montaña de Arena (On the rock) , Calamaro sacudió Paraguay
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Las venidas de Andrés Calamaro a Paraguay siempre tienen, en algún punto, un contexto trágico en su concepción. Cuestiones de fechas, logística o la producción que un buen show lo amerita, pueden poner en riesgo su concreción. Y la gira Calamaro On The Rock, que lleva al mundo un repertorio que aborda tanto lo clásico como lo ecléctico, canciones instaladas y en estreno, no fue la excepción.

 Tras fechas en riesgo, ilusiones, desilusiones, y -otra vez- ilusiones, el 22 de mayo (a las 22 en adelante) finalmente tocaba Calamaro (Andrés) en Asunción.

 Una Arena Circo reciclada, salida del olvido para convertirse en palacio del rock, lejos del lado B (on the bachata) de la ciudad, albergaba miles de almas multitargets que –quizás sin saberlo–  presentían lo que se llegaba.

 Ansiedad y expectativa, un público que lo llamaba, y “Jumping Jack Flash” que abría el encuentro. Fue “El Salmón” decisivo para hacer saber que era Calamaro –en persona– quien tenía el control de una llama guaraní condensada tanto tiempo.

Entre las canciones felizmente rescatadas, llegaba “Mi Rock Perdido”, donde Andrés –en tiempos de Los Rodríguez– intentaba escribir el rock de los vicios. El de los sacrificios. Los amigos desconocidos supieron corearla, aunque nada ‘se resuelva en tres minutos’.

Volviendo al sonido cronológicamente más latente, “Carnaval de Brasil” desmitificaba a las musas, en unísonos coros que no daban lugar a dudas de que era un encuentro especial. Menos aún cuando –por primera vez en el país– tocaba en vivo “Revolución Turra”. De los estribillos calamarenses más potentes, furiosos, rebeldes.

“Nunca es igual” (Alta Suciedad, 1997), seguida de “Get Up, Stand Up”, le daban a la noche un aire mítico que lo mostraron un poco reacio al exceso de flashes. Señaló necesitar un diccionario guaraní-español para señalar las virtudes de Diego García en guitarra.

 Ya entonces, desde Honestidad Brutal (1999) llegaba “Más Duele”, donde habla de eso que no quiere hablar. Con la presentación de una canción que “habla de sexo”, arrancaba “Out Put, In Put”, desde el quíntuple “El Salmón” (2000).

Una banda sólida, cada vez más potente, que no… nunca toca de oído. Con cambio de guitarra, y aire casi espiritual, en la noche del sábado sonaba “Comida China”. Otra obra de arte felizmente llevada al éxtasis del vivo. “Mañana será un día igual… un domingo con periódicos, normal”.

El primer estreno de la noche: “Los Divinos”, donde Andrés plantea una filosofía del tiempo y las distancias, en un clímax casi espiritual. Con “Para vos, morocha”, arrancaba “Tuyo Siempre”, esa canción oscura de “El Salmón” que supo vestirse de cumbia para hacer bailar al mundo.

 “Ahora voy a planear mi propio secuestro…”, lanzó, sin tardar en explicar: “(¡en Paraguay!)”. La emoción guaraní se supo hacer sentir, y la fidelidad incondicional del calor guaraní.  “A ver si por ley o decreto podemos volver cada mes… ¡o cada sábado!”.

 “All You Need Is Pop”, otro rescate del quíntuple Salmón, y “Walking On The Moon” de The Police. Con la aclaración, en tono de decepción, de “¡es de Sting!”, seguía un Andrés inspirado, cómodo, demostrando su brillante rol de frontman, con guiños, ironías o gags.




“La sangre tiene razones
que hacen engordar las venas
Pena sobre pena y pena
hacen que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito
pero hay montañas de arena”.
(Atahualpa Yupanqui)


Estallido. Situación de fútbol. Locura. Eso pasaba con “Mi Enfermedad”. Una explosión que mostró a los más infieles festejar esa fiesta de rock. Con euforia también llegaba “Todavía Otra Canción de Amor”, escrita mano a mano con Joaquín Sabina en épocas de “Los Rodríguez”. “Cantar es disparar contra el olvido”.

Qué mejor retrato del calor de sus brasas que la balada salmónica existencial: “Para Seguir”. “Ya estoy yo para grandes canciones, para revelar emociones, para gloria matinal”. Mágico.

Recordando el complicado momento que está atravesando Cerati, Calamaro dio su voz: “No puedo seguir sin pensar un instante en Gustavo Cerati…”. Generó, de inmediato, un fervor masivo.

Volviendo a lo que mejor sabe hacer: buen rock & roll con una sólida estructura melódica como base, llegó “Me Envenenaste”. Otro estreno On The Rock que –valiente– supo conquistar en plan debut.

Como “la ranchera de cordillera”, “la ranchera más posta de todo México”, presentaba “Te Solté la Rienda”, aclamada y, sorpresivamente, acompañada por los paraguayos casi en su totalidad.

 Volviendo al ardor masivo de su lengua popular, llegaba “Te Quiero Igual”, éxito desprejuiciado de Honestidad Brutal (1999) y la mejor rima del rock en español. Se hizo presente el espíritu Marley, en versión explosiva de “No Woman No Cry”.

El ardor guaraní renacía una vez más con los pogos de “Los Chicos” y el incendio colectivo de “Alta Suciedad”, que después dieron lugar al clímax de “Ansia en Plaza Francia”, previa charla y anécdota suite Cacho Fontana.

Como si todo lo anterior fuera poco, vimos levitar a AC que hacía volar a Asunción al vuelo de “Paloma” (con acoso de fanática incluido).

 Andrés, en sobredosis de afecto con acento paraguayo, estaba inspirado, extasiado, envenenado del placer de tener en sus manos el sentimiento de su pueblo… que ya se llama mundo.

En “Estadio Azteca”, un coro masivo en fervor religioso, y un grito final que rezaba: “¡Nada es casualidad!”.

 Un “Crímenes Perfectos” generacional, multitarget, que –para sorpresa de Andrés– se valió la pasión de un (hombre) fan apasionado.

Después de mostrar su luz de compositor hacedor de emociones, volvió al intérprete devorador de canciones con “Volver”, y el tango en alto.

Terminando una historia que no quiere un final, sonaba una “Flaca” popular en inefable frenesí. Y así veíamos a un Calamaro que, simplemente, ¡no quería irse! y se sentaba a matear como un gaucho noble, de rock. Un gaucho argento en sagrada asunción que sabía muy bien que esa noche sería parte de esos cuentos que se guardan y se cuentan a uno mismo.

Para volver a vivir… Para No Olvidar.

“Con el espíritu de comunidad y colaboración mercosureña, Asunción se presentó como multitud emotiva y enamorada, todo salió bien y nos quisimos, nos llevamos un poco de aquello que dura para siempre, sabemos que esto es "vivir dos veces", Paraguay dulce y sus secretos que jamás voy a conocer, Asunción y sus tesoros encontrados, y la armada brancaleone con su custodia de motos y un coro de cámaras que quieren secuestrar un instante”
(Andrés Calamaro)

¡GRACIAS, ANDRÉS!
Por Jorge Coronel www.jorgecoronel.com
para Radio Ñanduti Digita AM. 
24/05/2010        


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DESCARGAR en PDF: http://bit.ly/aZnXqU (Texto+Imágenes+Conclusiones AC) Versos de Atahualpa Yupanqui, luego recitados por AC en Posadas (25.05.10) VIDEO: http://www.youtube.com/watch?v=rVVf9KMZ53s
Por JC | 2010-05-28 02:48


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