Las declaraciones serán tomadas por la fiscal Verónica Zamboni a partir de las ocho de la mañana. Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, los dos acusados que fueron liberados, fueron citados para la semana que viene


Tras la multitudinaria marcha de este martes para pedir justicia por el homicidio de Fernando Báez Sosa, que tuvo su epicentro frente al Congreso de la Nación, y su réplica en Villa Gesell y distintas plazas del país, hoy los ocho rugbiers detenidos por el crimen serán indagados por la fiscal del caso Verónica Zamboni.

A un mes del asesinato, Graciela, la mamá de Fernando agradeció la presencia de las miles de personas que se manifestaron ayer por la tarde y exigió: “Quiero justicia, que paguen por lo que hicieron”. Entre lágrimas -sostenida por su marido Silvino- lamentó: “Mi casa está vacía. Cuando me levanto y veo su cama y está vacía, tendida, esperándolo, pero sé que nunca volverá”.

La indagatoria está prevista para las ocho de la mañana en la sede de la Fiscalía N° 6 de Villa Gesell. El Servicio Penitenciario Bonaerense ya recibió el pedido de traslado de los ocho imputados para que esta madrugada sean enviados desde la Unidad Penal N° 6 de Dolores donde permanecen alojados. Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (19), Luciano Pertossi (18), Ayrton Viollaz (20), Matías Benicelli (20), Lucas Pertossi (20), Enzo Comelli (19) y Blas Cinalli (18), por la imputación de coautores del asesinato enfrentan una pena de prisión perpetua. Por otra parte, Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, acusados de ser partícipes necesarios pero que fueron liberados, están citados para presentarse para ser indagados la semana próxima, confirmaron fuentes judiciales.

En declaraciones  Fernando Burlando, el abogado de la familia Báez Sosa, reveló que aportará nuevas pruebas que demuestran la ausencia de remordimiento en los diez jóvenes imputados. Entre ellas se destaca una conversación que evidencia que cuando “ya sabían todo” uno de los rugbiers estaba organizando la previa de la noche siguiente. «Algunos ya estaban mirando por la web noticias sobre una muerte en Villa Gesell, y uno de estos hijos de puta ya estaba preparando la previa del día siguiente. Vivaban la situación. Había empezado el día, ya estaban organizando la previa”, enfatizó el abogado.

Burlando insistió en que tienen identificado al sospechoso número 11 a partir de “dos testimonios clave”. De hecho el pasado lunes se filtró una foto que fue sacada por los rugbiers minutos después del homicidio de Fernando. En la selfie tomada por Cinalli, se ve solo a cinco integrantes del grupo junto a un joven que hasta el momento no fue señalado con nombre y apellido. Según los chats del grupo de WhatsApp que compartían los imputados se trataría de alguien apodado “Pipo”.

Este martes, por otra parte, se suspendió la audiencia de recusación que había sido solicitada por el abogado de los imputados Hugo Tomei, quien apuntó contra la fiscal Zamboni por lo que considera diversas irregularidades en la producción de la prueba del expediente y planteó que el fin de semana que los rugbiers fueron detenidos no se cumplió correctamente con las formas que establece el Código Procesal Penal de la provincia de Buenos Aires.

Entre sus argumentos, Tomei sostuvo que al momento de su detención y la instancia de declaración indagatoria no se llevaron a cabo correctamente las formalidades de lectura de los derechos que asisten a los imputados, el informe detallado de los hechos que se les imputan y la exhibición de las pruebas.

Las actas de ese domingo por la noche, denuncian, exhiben diferencias de apenas minutos entre cada una de las indagatorias, en las que los rugbiers hicieron uso de su derecho de negarse a declarar.

Es por eso que le endilgan a la fiscal, dos secretarios de la fiscalía y la defensora oficial los delitos de “falsedad ideológica de un instrumento público”, “incumplimiento de los deberes del funcionario público” y “privación ilegítima de la libertad”.

Por otra parte, mientras se desarrollaba el acto frente al Congreso, se celebró una masiva misa en Villa Gesell, donde ocurrió el crimen. Allí, monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, leyó una carta que les hizo llegar el Papa Francisco en la que pidió que “Jesús y la Virgen nos guíen en este pedido de justicia”.

Fuente: Infobae

Compartí: