El Reino Unido registró 138 nuevas muertes por COVID-19, confirmadas tras una prueba diagnóstica, lo que eleva el total de fallecimientos, en las últimas 24 horas, hasta los 44.968, indicó este martes el ministerio de Sanidad británico.


El departamento de Salud señaló que hasta la fecha se han registrado 291.373 contagios, 398 de los cuales en las últimas horas.

Aunque el Gobierno facilita a diario la cifra de muertes confirmadas por un test, otras estadísticas indican que el número real de fallecimientos por el coronavirus es mucho mayor en el Reino Unido, que es el primer estado de Europa y tercero del mundo más castigado por la pandemia.

Tras completar este lunes una de las fases finales de la desescalada con la apertura de centros de estética y spas, el Gobierno británico hará obligatorio el uso de la mascarilla en comercios y supermercados de Inglaterra a partir del próximo día 24 bajo multas de hasta 100 libras (unos 110 euros) para quien incumpla la medida.

Así lo anunció hoy el ministro de Sanidad, Matt Hancock, que precisó que los establecimientos podrán negar la entrada a aquellos que no se cubran el rostro, una obligatoriedad de la que solo estarán exentos los menores de 11 años y las personas con discapacidad.

Se trata de una normativa que, tras varios días de mensajes contradictorios, el Ejecutivo de Boris Johnson ha decidido implementar en línea con la región de Escocia y otros países europeos, como España, Italia y Alemania.

El objetivo es evitar posibles rebrotes del virus, después de que un informe divulgado por la Academia de Ciencias Médicas advirtiera de que una segunda ola de infecciones este invierno podría ser más grave que la primera.

En concreto, los expertos alertan de que un nuevo brote podría provocar «en el peor de los escenarios», entre septiembre y junio de 2021, unas 120.000 nuevas muertes por COVID-19. EFE

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